Volvemos una semana más a hablar de las uvas, y hoy nos detenemos en una variedad que llama la atención de los amantes del vino por adaptarse tanto a cupajes como a vinos monovarietales. Se trata de Cabernet Franc, una uva originaria de la región francesa de Médoc. Los primeros registros que se conocen sobre la existencia de esta variedad datan del siglo XVIII.

Dicen de ella que se trata de una variedad de uva muy versátil porque se utiliza en muchos casos como complemento de otras variedades y se adapta perfectamente para destacar el carácter de las otras variedades. De hecho, al cruzar esta uva con la Sauvignon Blanc surge la famosa Cabernet Sauvignon, para adentrarse en una carrera que le llevaría a ser una de las más producidas y consumidas en todo el mundo.

Si hablamos de su cepa, destacaremos su porte erguido y su buen rendimiento. Soporta racimos de pequeño tamaño, y compactos. La brotación y maduración de la vid son tempranas, y da unos excelentes resultados cuando crece en zonas de interior. A pesar de sus buenas aptitudes, se trata de una cepa muy sensible al oidio, al mildiu y a la podredumbre negra.

En lo que respecta a la uva, destaca por ser pequeña, con piel fina, pulpa no pigmentada, y de color azulado. Se caracteriza por ser menos tánica y astringente que otras variedades como la Cabernet Sauvignon. Sus aromas recuerdan a frutas frescas como la grosella negra, la violeta o la frambuesa. Además, sus vinos resultan muy elegantes y ligeros, y muestran características muy vegetales con notas a pimienta.

Existe cierta controversia en cuanto a su envejecimiento. Algunos, como Robert Parker insiste en que el vino procedente de uvas Cabernet Franc no presenta un buen envejecimiento. Sin embargo, Jancis Robinson recuerda un experimento que se llevó a cabo en los años setenta, en el que se mantuvo en Burdeos un barril con vino de esta variedad durante 15 años. Tras embotellarlo después del paso del tiempo, insistieron en que incluso superaba en calidad a otros de variedades como Merlot o Cabernet Sauvignon.

La Cabernet Franc es una de las uvas más plantadas en la región francesa de Burdeos, concretamente en St-Émilion y Pomerol. Además, es una de las variedades principales de la región vinícola de Touraine, en el Loira. Fuera de Europa siempre fue plantada para conseguir el carácter propio de los vinos de Burdeos. Sin embargo, muchos viticultures se decantan por ella actualmente  por sus méritos propios. Destaca su producción en California y el estado de Washington. Además, se desarrolla a la perfección en el noreste de Estados Unidos, ya que el clima resulta demasiado frío para cultivar Cabernet Sauvignon. Por ello, esta variedad tiene éxito en Long Island, Virginia, Pennsylvania o Finger Lakes. Además, en Ontario se ha llegado a utilizar para producir icewine.

Tras un largo recorrido y muchos años acompañando a otras variedades para realzar su potencial, Cabernet Franc es ahora una elegida por muchos para elaborar vinos monovarietales, apostando así por la personalidad de sus matices.