El verano está a la vuelta de la esquina y con la llegada del calor, también acechan las enfermedades que pueden afectar al cultivo de la vid. Aunque su incidencia depende de la variedad de uva cultivada y del rango de temperaturas, hay algunas como el mildiu, el oídio o la Botrytis cinerea que causan más daños en los meses estivales. ¿Quieres aprender más sobre ellas?

  • Mildiu

El mildiu de la vid es una de las enfermedades más conocidas de la viticultura provocada por el hongo Plasmopara vitícola. Se desarrolla en climas cálidos (temperaturas superiores a 10 ºC) con humedad elevada, pero su incidencia aumenta con la subida de las temperaturas. Esta enfermedad afecta a todas las partes verdes de la vid, especialmente a las hojas y a los racimos. Uno de los avisos que da la vid son las manchas en las hojas, llamadas “manchas de aceite”, junto con pelusilla blanquecina en su envés. Las esporas del hongo pueden infectan también los racimos, mostrándose grisáceos y recubiertos de polvo. El mildiu puede provocar la desecación de las hojas, pero si el ataque sucede entre la floración y el cuajado, puede ocasionar la pérdida total del racimo.

  • Oídio

El oídio, al igual que el mildiu, es una enfermedad provocada por un hongo, Uncinula necator, que puede atacar a cualquier parte verde de la vid. Las condiciones climatológicas más favorables para el desarrollo del oído son temperaturas que oscilen los 25-28 ºC y humedad relativamente alta. En el caso de que la vid esté infectada, sus hojas se cubren de un polvillo blanco cenizo, al igual que los racimos. Es aquí donde se localiza el daño más importante, puesto que el hongo detiene el crecimiento de la piel de la uva provocando su agrietamiento y el secado de los granos.

  • Podredumbre gris

La podredumbre gris o botritis está causada igualmente por un hongo, Botrytis cinerea. Es una de las enfermedades que más daños causa en zonas húmedas, especialmente cuando las lluvias tienen lugar durante el periodo de maduración de la uva. El hongo penetra en la planta en primavera formando conidias que se dispersan con el viento o el agua. Estas aumentan su número hasta alcanzar el máximo durante el envero o maduración del fruto, que es la parte más afectada por el hongo. La botritis genera una especie de almohadillas grises sobre las uvas y acabará cubriéndolas por completo, llegando a vaciar su contenido. Este hongo es muy peligroso puesto que condiciona de manera severa la calidad y cantidad de la cosecha.

Aunque no son las únicas, estas tres enfermedades son algunas de las más peligrosas en la época estival. Ahora ya las conoces, ¿qué puedes hacer para saber si tu viñedo está a salvo? Todas ellas manifiestan signos visibles que manifiestan que algo no va bien, pero podrían ser confusos y no dar con el diagnóstico correcto. Si quieres conocer en profundidad los microorganismos que habitan tus vides, solicita un análisis WineSeq y anticípate a ellas.