Mas Blanch I Jové: biodiversidad, cuidado de la tierra y amor por el vino

Continuamos conociendo a las bodegas protagonista de nuestro ranking de biodiversidad y hoy es el turno de Mas Blanch i Jové. Es una pequeña bodega creada en el año 2006 en la Pobla de Cérvoles (Lleida), amparada en la D.O. Costers del Segre, y en la frontera con el Priorat, donde elaboran unas 55.000 botellas de vinos que inspiran.

Aunque pueda parecer joven, el proyecto nació mucho antes con sus abuelos, agricultores apasionados que inculcaron el respeto a la tierra. Sus viñedos están situados en la frontera poniente de Priorat, en una zona de montaña, a más de 700 metros sobre el nivel del mar. La peculiaridad del suelo de las fincas, la baja pluviometría, la alta insolación y el salto térmico entre el día y la noche permiten que, tras un trabajo constante y minucioso en las viñas, se obtenga una uva de excepcional calidad que es vendimiada a mano en su momento óptimo de maduración.

Además, aunque siempre se ha respetado a la tierra y se ha elaborado vino sin pesticidas, ni herbicidas y con un bajo nivel de sulfitos, desde la vendimia 2015 certifican el vino como ecológico. La bodega es 100% verde, toda la energía que utilizan proviene de la energía solar gracias a las 110 placas y 48 baterías de 2500 A/h que instalaron justo al lado.

Sin embargo, Mas Blanch I Jové no es una bodega que solamente elabora vino. Gracias a la influencia de su gran amigo Josep Guinovart, pintor de reconocido prestigio internacional, la bodega vincula tierra y arte. Guinovart imaginó el Viñedo de los Artistas, un espacio en el que se organizan espectáculos y conciertos, en el que se pueden ver esculturas entre las cepas. La idea es elaborar los mejores vinos que salgan de las uvas de sus propios viñedos ecológicos. No dejan de lado su objetivo de crear un patrimonio artístico que perdure en el territorio y permita difundir la cultura del vino.

La sostenibilidad, esencial en el viñedo de Mas Blanch I Jové

Sus vinos se caracterizan por ser ecológicos de montaña, muy frescos, personales y elegantes. Cada vez más apuestan por las levaduras indígenas y otras formas de crianza, como los huevos de cemento o las ánforas. Únicamente elaboran 55.000 botellas y su mercado es muy local, aunque alrededor de un 30% se exporta a otros países.

En los viñedos de Mas Blanch I Jové, la biodiversidad juega un papel importantísimo. “Al final en el viñedo es donde nace el vino, vivimos de la tierra. Por lo tanto, para nosotros es fundamental practicar una agricultura sostenible y respetuosa.” No aplican ni herbicidas ni pesticidas y las malas hierbas se eliminan de forma mecánica. Al mismo tiempo, utilizan la cubierta vegetal para obtener una mejora de la biodiversidad e incrementar la materia orgánica. Asimismo, consideran esencial evitar la erosión del suelo. Para ello, mantienen y rehabilitan todas las paredes de piedra, se realizan drenajes… También mantienen sus bosques, fuente de diversidad tanto de flora como de fauna.

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