Las bodegas con mayor biodiversidad microbiológica de España siguen contándonos su historia, su filosofía y su forma de trabajar. Una manera de conocer cómo consiguen suelos tan ricos y frutos de tanta calidad. Hoy es el turno de Mas de la Real de Sella, una bodega localizada en una finca de alta montaña en la Sierra de Aitana en Alicante.

Antiguamente, la familia ya había desarrollado una agricultura de secano que incluía el cultivo de vid. Mas de Sella quiso recuperar la viticultura en alta montaña mediterránea que ya habían trabajado sus antepasados y en 2004 establecieron el viñedo en las tierras familiares siendo pioneros en cultivar en esa zona asilvestrada. Del trabajo de tiempos atrás, cuando únicamente elaboraban vinos para autoconsumo, se conservan restos de la antigua bodega y almazara.

Un viñedo único

Los vinos de la bodega están elaborados con uvas procedentes de un viñedo muy particular, localizado a 900m de altitud y a 10km del mar Mediterráneo. Esto supone una combinación muy específica de temperaturas frías y muchas horas de sol, lo que aporta, entre otros factores, el carácter único a sus vinos.

Este viñedo de 4 hectáreas es pura biodiversidad. Y es que se encuentra cercado por bosques de pinos, encinas y enebros silvestres. Entre sus terrazas con forma de herradura se intercalan olivos, almendros, manzanos, cerezos y madroños. Los aromas a tomillo, hinojo o romero inundan una zona con una extraordinaria diversidad de flora y fauna mediterránea.

La elevada altitud del viñedo no permite cultivar la variedad de uva más extendida en zona, Monastrell. Por ello, Mas de la Real de Sella opta por trabajar con estas cinco variedades: Cabernet Franc, Marselan, Syraz, Garnacha Tintorera y Cabernet Sauvignon.

La atención a cada detalle desde el campo hasta la bodega

La bodega cuenta con certificación ecológica, fruto de los esfuerzos y cuidados que se han llevado a cabo durante años en todo el proceso de vinificación. “En Mas de la Real de Sella Viñedo y Bodega se cuida hasta rayar con la obsesión la correcta exposición foliar y la relación de superficie foliar expuesta/kg de uva”, comenta Joaquín Orts.

En el campo, mantienen la estructura del suelo labrando lo mínimo. Al contar con diferencias de temperatura entre día y noche de más de 20º, los trabajos de despampanado, deshojado y aclareo se vuelven imprescindibles, fomentando así una buena maduración fenólica al exponer los racimos al sol. “Todos estos trabajos son totalmente manuales y hechos por miembros de la familia que son expertos y casi conocen a cada una de las cepas por su nombre y apellidos”.

En lo que respecta al proceso de elaboración del vino, obtienen niveles de ph muy bajos (3,0-3,2), lo que les permite vinificar y hacer crianza en condiciones muy favorables de las que no disfrutan los viñedos y vinos de los valles. Estos niveles hacen que los vinos de Mas de Sella sean muy frescos y reflejen esa acidez natural.

Si hablamos de sus vinos, actualmente la bodega elabora tres tipos, que se vendimian, vinifican y embotellan de distintos modos para conferirle el carácter propio a cada uno de ellos. Todos son tintos crianza y se elaboran mediante una fermentación en barrica que va desde los 10 hasta los 36 meses dependiendo de cada vino.

Vinos con carácter propio

Los vinos de Más de la Real de Sella ofrecen una experiencia completa que va estrechamente ligada a la tipicidad, marcada por el terroir microbiológico de la Sierrra de Aitana, además de todos los factores genuinos asociados al propio viñedo.

Desde la bodega conocen la importancia y el papel que juega la biodiversidad en sus viñedos y el efecto que esta tiene en sus vinos. Para ellos, la biodiversidad, incluyendo cultivos, flora, fauna y microbioma del suelo es fundamental para el equilibrio del sistema ecológico. “Nuestra práctica cultural fundamental es aprender a hacer ‘lo menos posible’, interferir ‘lo menos posible’ en los ciclos del sistema ecológico, para no romper su equilibrio y concatenación de acontecimientos naturales y espontáneos”.

Entre ellos surgió la curiosidad por conocer la composición microbiológica de su viñedo, y es así como conocieron WineSeq®. Su objetivo era doble: conseguir un suelo vivo, y descubrir cómo afecta la microbiología de su viñedo al proceso de vinificación en bodega.

Según Joaquín Orts, “gracias al ranking de biodiversidad, hemos podido confirmar que no somos los únicos ‘raros’ en el mundo de la viticultura, y que este es el camino adecuado para la viticultura de calidad y sostenible del presente y del futuro”.